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Revelaciones recibidas por ‘Discípulo’, 12 de marzo, 2017

La Vereda la Capilla, Municipio San Francisco de Sales, Cundinamarca, Colombia

Vi la luz de la Santísima Trinidad en cuatro rayos y columnas de nubes entre cada uno de los puntos cardinales de éste lugar; esto tiene mucho significado con las Tiendas del Encuentro.

Vi que la luz salía de una sencilla y pequeña capilla donde estaba expuesto el Santísimo Sacramento. Entraban personas a adorar y a reparar. Era una adoración perpetua, continua, donde se pedía perdón por todas las naciones, por los pecados de los consagrados y por los gobernantes.

Entonces, en una especie de éxtasis vi al Santo Papa Benedicto XVI muy triste, estaba agotado, débil y apenas podía sostenerse en pie. De pronto, dos ángeles muy hermosos, llenos de la luz de Dios se acercaron y colocaron a sus pies una banda o cinto de oro y alcancé a ver una palabra, la palabra que vi era ésta: “KATEJON”.

Entonces, un ángel de los que había traído esa banda o cinto de oro, me tomó de la mano y me llevó al Primer Cielo, donde mora la ciencia y a sabiduría de Dios, y vi que las llaves de Pedro estaban bien resguardadas y cuidadas por un ángel muy grande y muy fuerte que sostenía en su brazo izquierdo un escudo en el cual leí estas palabras “Nadie como Dios” en español, y vi [en] su mano derecha una Espada de la cual emanaban centellas y rayos de luz.

Vi entonces al Inmaculado Corazón de María, tal como ella me lo firmaba en algunos mensajes, y además leí “AVE MARÍA PURÍSIMA SIN PECADO CONCEBIDA”.

Vi, yo el ‘Discípulo’ que diez naciones se preparaban para la guerra, con ensayos ocultos y conteo de armamento bélico. Vi la bomba de hidrógeno y la de neutrones, y me parecieron inofensivas al lado de un armamento bélico muy sofisticado y celosamente cuidado.

Entonces vi a los dirigentes de Rusia, Corea del Norte y China examinar unos documentos muy complicados; se dieron la mano y un abrazo, cada uno por separado. Entonces vi una enorme serpiente y un dragón que arrojó fuego por su hocico y los envolvió. La serpiente sacó su lengua y la puso sobre los gobernantes de estos países, pero no les hizo daño alguno, y ellos se alegraron con la serpiente.

Yo el ‘Discípulo’ me puse triste pero mi ángel guardián me dijo: “Ánimo Discípulo, que observarás cosas aún mayores, no temas, San Rafael Arcángel, San Miguel Arcángel y San Gabriel Arcángel protegerán tu vida”. Esto me dio ánimo y fortaleza y seguí observando.

La fuga de mercurio de Japón causó mucho daño en el Océano Pacífico y hubo gran mortandad de animales marítimos y los que no murieron fueron a parar su destino en las playas, costas, archipiélagos, penínsulas.

Los seres humanos cuyo trabajo es la pesca o buceo tuvieron grandes pérdidas y además, yo ‘Discípulo’ vi que muchos seres humanos se intoxicaban y morían, o bien se reducía a cero la potencia de su grupo sanguíneo, pues esta contaminación les afecta glóbulos blancos y rojos, la hemoglobina, y también les afecta el cerebro con la pérdida de la memoria y pérdida de equilibrio.

Entonces la Santísima Virgen me habló y me dijo: “diles, pequeño Mío que debéis cocinar pescado y mariscos con aceite puro de oliva, obtendréis la medalla inmaculada y la introduciréis en el aceite antes de cocinar, diciendo “por virtud de los rayos que brotan del Sagrado Corazón, protejo y bendigo lo que el Padre Bueno me da por alimento. Amén, amén, amén.””

Yo ‘Discípulo’ vi que el demonio ponía grandes tentaciones en la mente del Presidente de este país. Una víbora se extendió sobre sus pies, un cóndor volaba alto y la bandera de éste país fue salpicada por sangre, yo no vi de dónde provenía esa sangre, pero el cielo se obscureció y ya no vi el cóndor que volaba sobre el rumbo conocido como Antioquía y Villavicencio, ciudades o lugares colombianos por los cuales he orado al Señor.

Ya no pude entender más y seguí meditando en estas visiones.