Mensaje de Dios Padre a la humanidad dado a ‘Discípulo’ el 30 de julio de 2016

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Mensaje de Dios Padre a la humanidad dado a ‘Discípulo’ el 30 de julio de 2016

[Narración de El Discípulo de la visión nocturna un día anterior]

Yo, El Discípulo, vi una enorme pared totalmente pintada de blanco, apareció una mano enorme que escribió estas palabras: CONTADO, PESADO Y MEDIDO. Yo no alcanzaba a comprender estas palabras.

Luego, una suave brisa inundó el lugar y las palabras se aclararon en mi mente. Así escuché este significado y puedo declarar, para gloria de Dios, su interpretación:

El tiempo está contado y los pecados de la humanidad son gravísimos.

La Justicia Divina cabe en la medida.

El tiempo ha llegado de rendirle plena gloria y honor al único Dios Verdadero que vive y reina por los siglos de los siglos.

Adelante humanidad, esto dice el Señor Todopoderoso: ¿Quién provoca Mi Celo y Mi Ira? ¿Acaso no son vuestros pecados e injusticias que están delante de Mí? Apartad de Mí el oprobio, la mala palabra, el gesto soberbio y altanero y la lengua acusadora. ¿Hasta cuándo ¡Oh, Humanidad!, alzarás tu mano contra tu Creador? No solo te basta con menospreciar la Sangre del Divino Cordero sino que la prohíbes y la pisoteas delante de Mí.

Por eso dice el Señor del Universo: Llamaré a las naciones y os pediré cuentas porque habéis hecho de esta tierra lecho de impurezas y rebeldías.

Yo, el Señor, castigaré la idolatría. Delante de Mí no se levantarán profetas falsos, ni adivinos, ni agoreros.

Así, como la paja es separada del trigo, así, durante el plenilunio del Éxodo, Mis Ángeles llevarán a los Míos a verdaderos torrentes de amor y felicidad en el Cielo Nuevo y la Tierra Nueva que voy a crear.

Con manantiales de agua dulce sustentaré a Mi Pueblo en los desiertos y en las montañas. Convocaré a las descendencias santas de la Heredad y la Promesa. Así los reuniré y estaré con ellos y serán para siempre Mi Pueblo y Yo, el Señor.

Caminaré en medio de ellos y los protegeré del ángel de la muerte, porque han clamado con fe la Sangre del Cordero Inmolado, por el cual estableceré la Justicia y el Reino.

¡Oh, humanidad! ¿Por qué habéis perdido el pudor y te has entregado a los baales, a esos dioses falsos de vuestros antepasados? Mira, esto dice el Creador de todo viviente: ¡Con voz de trueno lanzo Mi advertencia!

¿Quién podrá escucharme? Purifiquen sus vidas. Dejad, pueblo Mío, vuestros adulterios y abominaciones. Una sola es Mi Ley. Mi Ley sin amor no os sirve de nada ni os aprovecha. Sacudid vuestras almas de la lepra, de esa lepra maligna del pecado, porque después del fuego vendrá una suave brisa.

Respetad lo sagrado en Mis Templos, pues si no, me apartaré de sus abominaciones, pues Yo Soy Santo y Justo.

La Santidad y la Justicia no se mendigan. Yo, el Creador, la doy generosamente a los corazones y a las almas que se abandonan a Mi Voluntad, aprendiendo así a vivir de Mi Providencia Divina.

Yo soy fiel y perseverante, Mis juicios son rectos y nunca me equivoco. Amo la docilidad de las almas sufrientes y oferentes, en ellas me gozo y encuentro complacencia. Aun en las pruebas más difíciles estoy con Mi Pueblo, al cual no abandonaré jamás.

El ruido de las olas del mar os alertarán, drásticamente cambiará a la faz de la Tierra.

¡Oh, humanidad! ¿Por qué me rechazas? ¿Quién metió cizaña en vuestros corazones y corrompió vuestro ser creado a Mi Imagen y Semejanza?

Todos vuestros delitos están ante Mí pero aun soy Eterno y Misericordioso. Volveré a hablar de esto. Esperad Mi próximo mensaje. Yo soy vuestro amado Padre, bondadoso y misericordioso.